En algo más de 40 años, La Dehesa cambió drásticamente. Durante este período le dio el aire y el espacio que requería la ciudad. Son los años de la gran expansión hacia el oriente de las comunas de Las Condes y Vitacura. El período de densificación en torno a las vías principales con el inicio lento y luego muy fuerte de edificios residenciales de gran envergadura se aceleró en las décadas de 1990 y 2010.

En la Dehesa el desarrollo se realizó con un sello residencial de espacios de casas amplias y terrenos generosos. Una alternativa diferente y complementaria a los fuertes desarrollos en las comunas tradicionales. La construcción en extensión en La Dehesa fue complementándose en el tiempo, gracias a normativas que permitieron su evolución en sólo dos décadas. Pasando de un barrio casi exclusivamente residencial a un área que cuenta hoy con todos los servicios necesarios.

La demanda por vivir en La Dehesa ha llevado a multiplicar -como un área residencial de gran calidad-  el inicial núcleo residencial, agregando, por ejemplo, el barrio de Los Trapenses. Siempre manteniendo su distinguido sello, a pesar de la paulatina disminución de la dimensión de los terrenos de las casas, y de la construcción en altura.

La Dehesa es un sector estructurado con una visión de área pública, muy centrada en la visión de las personas en un espacio urbano. Este sello resultó de la interacción y cooperación de las personas, sus expectativas e intereses, con una gestión normativa adecuada y flexible. La interacción y el respeto por los intereses diversos que conviven en un espacio de esta magnitud, calidad urbana y capacidad de emprendimiento, llevaron a incorporar una amplia oferta de comercio, restaurantes, servicios de salud y colegios, todos elementos de importancia creciente en la vida cotidiana.

El atractivo de la Dehesa con su convocatoria permanente a muchos nuevos hogares año a año, se complementó con la infraestructura vial fundamental para mantener y mejorar la conectividad con las principales áreas de actividad de la zona Metropolitana.

Así, se da en dos planos diferentes el crecimiento urbano del área. Un plano de crecimiento de servicios propios de un área residencial en fuerte desarrollo, que pasa de viviendas individuales en extensión a viviendas con más ocupación de suelo, incluyendo desarrollos francamente de densificación en edificaciones de 4 a 8 pisos. Y, por otra parte, un desarrollo que permite realizar todas las actividades diferentes a las laborales sin abandonar el área. Esta configuración hace pensar que hay muchos elementos para organizarse en un desarrollo más sustentable acercándose a los actuales ideales urbanos, mucho más integrados, con énfasis en el peatón y su entorno urbano.

Es importante seguir potenciando la conectividad con los centros de actividad laboral de la Metrópolis, que se ha desarrollado principalmente en torno a la línea 1 del Metro y las vías urbanas, entre las que destacan las vías concesionadas. La vialidad adecuada y eficiente es un elemento clave para configurar un nuevo sector residencial. La conectividad y demanda por vivienda, y consecuentemente por suelo, es siempre una interacción dinámica que debe darse con una normativa técnicamente sólida que entregue mucha flexibilidad a la creatividad de los emprendedores en el afán de satisfacer necesidades.